Mundial Sudáfrica 2010

Humillación y vergüenza

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25/06/2010

La humillación de la soberbia Francia y la vergüenza de la miserable Italia sólo demuestran que la igualdad de este fútbol ramplón de ahora en el que la táctica, la estrategia, el físico y los sistemas se imponen al talento y la improvisación. Todo está tan milimetrado que genialidades como las de Okubo, el japonés que en sus días de 'bermellón' certificó el final del deportivista Romero, suponen un soplo de aire fresco. Se celebran con entusiasmo hasta en las teles de Sudáfrica. 

Los eruditos aseguran, y con razón, que el equilibrio es al alza, que los asiáticos han crecido, que los sudamericanos pisan fuerte por la mayor fortaleza atlética y mental de sus jugadores y que Ghana ejemplifica que los africanos ya no son anárquicos. Pero la teoría va por un lado y la respuesta de la gente por otro. Como casi siempre. La afición se siente estafada por un Mundial mediocre que recuerda a ese Europeo que se llevó la mezquina Grecia. Y aplaude a rabiar a los Messi, Özil o el chileno Alexis Sánchez, futbolistas diferentes.

No es por casualidad que cuando salió el milanista Pirlo al campo de juego del Ellis Park de Johannesburgo, la grada 'azzurra' le recibiera como a un héroe. Hasta los más italianos del 'catenaccio' en vena se hartan del espíritu de Gatusso y añoran algo de fantasía, de Totti, de Del Piero o de alguno de los que Lippi se dejó en casa para no romper la armonía del grupo. Hasta Cassano y sus chocolatinas se echaron en falta. Un bloque viejo y errático que al final se ha llevado por delante al entrenador. Cría cuervos que te sacarán los ojos.Italia economiza siempre. Ha hecho 'crack' con sus ahorros. Dinero negro descubierto. Si hubiera jugado los tres partidos con el ímpetu y la osadía de la última media hora contra Eslovaquia, los campeones estarían clasificados, y como líderes de grupo.

Pero Lippi se acordó de Pirlo y del napolitano Quagliarella sólo cuando tronó. Hasta el alemanote que tenía a mi lado, un armario de dos por uno y medio y un 50 de pie, se quitó los tapones y los cascos de los oídos, sí las dos cosas, para poder enterarse de la tormenta que devastó Italia. Una cosa es prevenirse contra las vuvuzelas y otra hacer oídos sordos al mundo. Por muy bávaro que se sea.

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Ignacio Tylko

Ignacio Tylko rss

El enviado especial a Sudáfrica nos cuenta en primera persona las vivencias y el ambiente que se vive en la zona con la llegada del Mundial

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