Mundial Sudáfrica 2010

La soledad del portero

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15/06/2010

"En el alpiste verde de sosiego, / de tiza galonado, / para siempre quedó fuera del juego / sampedro, el apostado / en su puerta de cáñamo añudado". Con estos versos describía Miguel Hernández en su 'Elegía al guardameta' a un portero de Orihuela. Aunque el poema trata sobre la muerte real de un compañero suyo, yo lo evoco a modo de metáfora de la muerte futbolística, representada por un fallo capital del arquero, tan en boga en este Mundial.En su infinita soledad, el último hombre del equipo está condenado a la más absoluta de las miserias cuando una pifia suya provoca un gol del rival, y más aún si este error es decisivo para el resultado final. El guardameta puede estar acertado durante todo el encuentro, pero como cometa un fallo de importancia, está sentenciado.

No es el caso del inglés Green o el argelino Chaouchi, cuya actuación no fue nada destacable, pero el paraguayo Justo Villar sí realizó un buen encuentro hasta que llegó el error que le dio el empate a Italia. Y claro, ese fallo pesa más que todos los aciertos anteriores.Quizá por mi condición de portero aficionado, no veo que con el delantero se haga un juicio deportivo similar. Si el ariete yerra de cara al gol, por clamoroso que sea el fallo, si en una ocasión posterior anota, la anterior jugada está olvidada y perdonada. Y también se recupera moralmente. No así el cancerbero, que si comete un error de importancia, éste le condiciona durante todo el encuentro, aunque después realice buenas intervenciones. Leí esto hace unos días en una entrevista conjunta a Casillas y Zubizarreta, y coincido plenamente con ellos en este punto, en la importancia de una buena parada en los primeros lances del juego para coger confianza y seguridad en sí mismo.

A parte de los errores protagonizados en el presente Mundial por metas como el de Inglaterra, el de Argelia, el de Australia o el de Paraguay, 'Jabulani' mediante, también son históricos los fallos de porteros como Zubizarreta, ante Nigeria en Francia'98, Arconada, en la Eurocopa de 1984 ante Francia, o Kahn, en la final del Mundial de Corea y Japón. Ahora se rememoran estas jugadas, para chanza y goce del periodismo deportivo más chabacano. Sin embargo se pasan por alto brillantes actuaciones de algunos de esos arqueros que con sus paradas le dieron más de un triunfo a su equipo. Aunque a veces se reconozca la importancia de evitar un gol, son más las veces que se tira por tierra un fenomenal trabajo por un mal día.

Y aquí, la prensa, tan propensa a magnificar las cosas, tiene (o tenemos) mucha parte de culpa.En las pachangas de patio de colegio, o de campo de fútbol de barrio, si no hay nadie que quiera jugar de portero, esta posición se sortea o se alterna, porque normalmente ninguno quiere estar bajo los palos. Vuelvo a mi experiencia personal, ya que siempre ha supuesto para mis compañeros un alivio poder tener un guardameta fijo. Para mí, por el contrario, nunca ha representado un inconveniente. Al contrario, he disfrutado irritando al contrario, o haciendo que el delantero se desesperase cuando no podía marcarme. Por eso, aunque la gloria le llega pocas veces a un arquero, quiero cerrar este 'post' como lo empecé, con unos versos de Miguel Hernández en su 'Elegía al guardameta': "Te sorprendió el fotógrafo el momento / más bello de tu historia / deportiva, tumbándote en el viento / para evitar victoria, / y un ventalle de palmas te aireó gloria". 

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Alfonso Montilla

Alfonso Montilla rss

El periodista Alfonso Montilla comentará anecdotas, curiosidades, vivencias y otros aspectos del Mundial que van más allá de lo meramente futbolístico.

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